¿Es usted víctima de GASLIGHTNING?

El control realizado a las personas, de manera coercitiva, parece invadir toda clase de relaciones, presentándose en diferentes contextos.

 

Se ha denominado “gaslightning” al fenómeno de abuso o maltrato realizado emocional o psicológicamente principalmente entre parejas, a través de amenazas y restricciones, también como violencia física y emocional.

 

Lo particular de esta situación, es que el opresor hace que el otro dude acerca de su cordura, su sanidad y equilibrio mental. La persona ya no cree en sus recuerdos, emociones, creencia, perdiendo incluso el sentido de la realidad.

 

De esta manera, se busca que el otro pierda el equilibrio, la sensatez, la seguridad acerca de su raciocinio, siente miedo y toda clase de afectos negativos con incertidumbre e inhibiciones.


Podría ubicarse al gaslightning como justo lo contrario al amor: implica actos de sometimiento a individuos o grupos, que nacen de MALDAD interna.

El perpetrador, al pretender ejercer poder y dominio, logra altas dosis de un paradójico placer a partir del dolor humano.

Este tipo de satisfacción es consciente pero sobre todo inconsciente, lo cual no exime al causante de responsabilidad sobre el acto.

Al provenir de dicho origen, se enlaza a la PULSIÓN DE MUERTE, NO DE VIDA, DERIVADA DEL SUFRIMIENTO INFLIGIDO AL OTRO.

 

Por esto mismo es necesario un tratamiento, intervención o proyecto específico. La radicalidad de la “satisfacción en el dolor” puede imaginarse en casos de torturadores, abusadores, canallas, personajes corruptos, dictadores diversos en la historia de la humanidad, criminales, jefes despóticos, empleados y funcionarios de mala fe, etc.

 

 

Ahora bien, además de usar palabras o expresiones humillantes, el “victimario” suele aislar al otro de familiares o amigos para evitar que lo hagan entrar en razón o ver otra realidad distinta al encierro físico y mental que puede llegar a experimentar.

 

Cabe anotar que en ciertas estructuras de personalidad y en edades tempranas (adolescentes, por ejemplo), puede tener efectos más graves. En este sentido, conviene siempre valorar cuál ha sido la situación, sus efectos, y las herramientas con las que cada individuo cuenta para restituir su tranquilidad y dignidad.

 

De la misma forma, existen posibilidades para que los individuos eviten caer en relaciones de este tipo, no solo en el ámbito de pareja sino en lazos de familia, laborales, sociales.

 

Es muy importante aprender a detectar personas de las que habría que tomar distancia, establecer criterios claros para los contactos, siendo esto en la mayoría de casos “tácito”, es decir, asumido pero no necesariamente conversado o pactado de manera formal.

 

¿Por qué evitar “negociar” o hacer contratos siempre sin medir antes las consecuencias posibles? A veces el negocio puede traer “pérdidas”:

 

Ocurre muchas veces, es importante advertir, que un “gaslightener” (el que ejecuta el maltrato):

  1. Queda advertido de que el “perjudicado” conoce su situación de maltrato y que siente temor, lo cual sería una ganancia de hecho para el “verdugo” – el maltratador goza incluso cuando imagina al otro sufriendo.
  2. Puede calcular los rincones y rendijas por las cuales puede ahora retomar su ataque: esos lugares y espacios que el otro ha dejado desprotegidos o por fuera del acuerdo, es decir, los “nuevos” ámbitos vulnerables de la víctima.

 

En este sentido ocurre como pasa con planes errados de evitación o contratos ineficientes: se firman acuerdos sin sentido profundo o estable, lográndose principios de regulación que sin embargo caen con facilidad porque se han establecido en un puro nivel de apariencia, de imagen, que no está ligado a verdaderos sentidos en las vidas de las personas, significados con los que se identifican de maner genuina y sobre cortes éticos.

 

 

Es importante tener en cuenta lo siguiente acerca del gaslightning:

 

  1. Es más que una simple y aislada discusión. Es una técnica de manipulación y control mental, consciente e inconsciente, con graves consecuencias.
  2. El abusador busca asustar o crear pánico en la víctima, pudiendo presentarse entre jefe y empleado, amigos, madre e hijo, etc.
  3. Las pequeñas cosas cuentan, es decir, los eventos o motivos que parecen “tontos” suelen encarnar en el fondo, la causa no consciente del grave problema.
  4. Se pierde toda relación equitativa o que pueda ubicarse en niveles de sana convivencia, en donde los deseos de las partes sean tomados en cuenta por el otro.
  5. El perpetrador evita asumir en todo caso la responsabilidad en el acto. Actúa como si no pasara nada, y aún suele echarle “la culpa” al otro de lo que puede estar ocurriendo.
  6. La infelicidad que la víctima pueda expresar no cuenta.
  7. El control se produce sobre muchos factores, la restricción se orienta a controlar relaciones, salidas, comunicaciones, el manejo financiero. Se vigilan y restringen correo electrónicos, llamadas, chats.
  8. Es un ataque personal sin marcas en el cuerpo, es decir, implica el ámbito de la comunicación, la mente, el psiquismo, el lenguaje, las emociones. Por esto mismo puede incluso ser más grave que el abuso físico, porque los mecanismos usados y sobre los que recae son más delicados, profundos y difíciles de diagnosticar por personas sin formación adecuada.   

¿Qué tipo de personas pueden caer en este problema?

 

¿Quién debe acudir a profesionales para recibir orientación y resolver el sufrimiento?

 

¿En qué momento se debe buscar dicho apoyo?

 

¿Cuándo convendría o no establecer una denuncia penal para garantizar la seguridad y tranquilidad?

 

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Fuente para algunos de los elementos de este artículo:

https://www.lanacion.com.ar/2099728-lentamente-las-hacia-dudar-de-su-version-de-la-realidad-las-tacticas-de-un-abusador-psicologico-para-manipular-a-sus-parejas

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