Sexting: ¿sexualidad en redes sociales?

De manera desafortunada, vemos todos los días noticias y casos en los que individuos de todas la edades, están en la actualidad ocupados en prácticas alojadas dentro de una cultura de hipersexualidad y llamados al exceso.

 

Ellos se muestran incapaces de limitar adecuadamente el empuje al que son llevados o se han encaminado por sí mismos. Modas y sugerencias que el consumismo y la misma ciencia amparan (en varios casos), comienzan a hacer parte del arsenal que se utiliza todos los días para justificar cada conducta de exceso.

No se alcanzan a divisar las consecuencias negativas específicas, próximas o no en el tiempo, que dichos comportamientos implican para las personas y la sociedad.

 

El panorama mundial actual, que incluye la descreencia en figuras de autoridad (aquellas que antes convocaban y transmitían principios de vida y convivencia), la crisis en el medio ambiente, problemas sociales, económicos y culturales, ha hecho emerger (entre otros impasses) el sexting.

 

Se trata de una práctica en aumento entre jóvenes y niños preadolescentes, en la que se envían o reciben mensajes de contenido sexual (eróticos o pornográficos).

 

Llama la atención también que dichos mensajes se replican a través de dispositivos móviles más que por medio de computadores.

Esto preocupa porque el uso de celulares y tabletas se da de manera cada vez más prematura: los niños y preadolescentes tiene fácil acceso, y conocen mejor que sus padres el manejo de redes sociales y por supuesto los aparatos y aplicaciones que éstos contienen.

El mercado ha hecho que los precios bajen cada vez más, así como el servicio de conexiones mediante internet o datos.

 

Si al comienzo se comparten mensajes e imágenes sexuales por “curiosidad” o para “divertirse”, “llamar la atención”, “salir del aburrimiento”, la posibilidad de que estos cause un efecto que angustie al sujeto o le provoque un daño o peligro, es muy alta.

 

Ello porque las barreras de defensa, mentales y físicas, pueden no ser suficientemente fuertes o estar aún en un estado de desarrollo que le permita al individuo defenderse de “ataques”, demandas, pedidos que lo expongan, en su cuerpo, psiquismo o ámbito espiritual.

 

A veces incluso la familia, amigos y otros cercanos, podrían estar implicados. Por ejemplo cuando hay persecución, acosos, sobornos.

 

Entonces, la facilidad del acceso a dispositivos estaría abriendo lo que causa realmente el problema de base, que es la inquietud sin resolver acerca de la sexualidad y las relaciones humanas.

 

Así, niños y jóvenes estarían expresando (mediante sus problemáticas) la dificultad con la que padres y figuras de autoridad -representativas para ellos- están en nuestros días fallando en albergar estos temas y darles adecuada respuesta.

 

En épocas pasadas, y en toda la historia de la humanidad, ha habido mayor posibilidad de que los sujetos fueran acogidos, dando un lugar y orientación a temas de identificaciones e inscripción de límites, leyes, semblantes. Esto permitía mayor orientación en proyectos de vida, procesos de identificación, actuación de roles sociales, construcción de género y vínculos sociales.

 

El riesgo de caer en redes de extorsión y bullying puede ser alto. Por eso padres de familia, colegios, profesionales, funcionarios, instituciones de diferente orden han de estar advertidos e informados. La orientación profesional es fundamental en muchos casos, ahora que existe tanta desinformación, noticias falsas y tendencias ajenas a principios de ética y valores humanos.

 

La preparación y el acompañamiento de los padres, maestros, formadores, monitores, etc., es más importante que dictaminar una edad concreta a la que se supone o se aconsejaría (de manera generalizada) el usar de un dispositivo móvil.

El conocimiento y el tiempo que se haya dedicado o no al niño o joven permite el desarrollo de autonomía y responsabilidad. En algunos se puede percibir a los 13 años, en otros ni siquiera en edad adulta… eso depende de historias, estructura mental, el contexto, entre otros factores.

 

Los riesgos potenciales derivados de la práctica del sexting ocurren fundamentalmente porque  se rompe la barrera del pudor, no hay vergüenza de mostrar “cualquier cosa, de cualquier manera”.

Adicionalmente, lo privado y se hace público sin mayor dificultad. Entonces, la intimidad, al honor y a la imagen de sí mismo se ven afectados.

 

¿Cómo actuar ante la sexualización temprana de las niñas y niños?

La mejor manera es DEMOSTRAR USTED MISMO COMO ADULTO, QUE HA EFECTIVAMENTE RESUELTO SUS INQUIETUDES Y DUDAS ACERCA DEL TEMA SEXUAL, QUE SUS ACTOS SON CONSECUENTES CON SUS IDEAS, Y QUE PUEDE EFECTIVAMENTE CONVERSAR DE MANERA TRANQUILA SOBRE EL TEMA.

 

Construir conductas, hábitos y emociones dirigidas a construir y vivir una cultura digital responsable y alegre es posible.

 

Ante cualquier inquietud, consúltenos.

Solicite su cita individual, en pareja o grupal.

 

 

 

 

 

Algunos puntos de este artículo fueron inspirados en segmentos del texto que se encuentra en: 

https://elpais.com/elpais/2018/03/09/mamas_papas/1520582602_813226.html

 

 

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